miércoles, 8 de septiembre de 2021

Reflexión: El rol del Turismo respecto al Desarrollo

 

Si el desarrollo es entendido como el proceso, las fases en que una sociedad, un estado nación, pasa de una situación socioeconómica simple a una más compleja en el cual la calidad de vida de las personas mejora (esto en términos de discurso legitimador del mismo) entonces el turismo, funcionaria aquí como la herramienta, el medio por el cual tanto países desarrollados como países subdesarrollados podrían atravesar dicha  transformación.

Pero el análisis no es tan lineal como el discurso lo presenta, ya que una sociedad no solo se compone de un aspecto económico, sino de otros como el cultural y el político; este último, en la propuesta del turismo como gestor del desarrollo posee gran peso decisivo, ya que será mediante las decisiones políticas que esta actividad se lleve a cabo en el territorio, así, si se quiere, tenemos una propuesta impartida desde países, economías, políticas y sociedades de contextos culturales distantes a un supuesto problema económico de países economías, políticas y sociedades de contextos culturales otros. ¿Qué quiero decir con esto?, los problemas de pobreza en los países mal llamados subdesarrollados, no tienen que ver con el no acceso o  el no paso a la transformación de la modernización, sino que tienen que ver con las gestiones políticas de estos últimos en función de los primeros, como Eduardo Galeano nos dice, el subdesarrollo es el resultado histórico del desarrollo ajeno y muy bien Britton G. Stephen, nos lo va a explicar mediante los casos de las islas Cook, Tonga y Fiji al demostrar cómo mientras los vínculos con la vieja colonia son más fuertes, la idea de desarrollo se instala con mayor solidez y genera, a través del tiempo, vínculos más estrechos con las economías globalizantes. De esta manera, a partir de los años 70` el turismo se irá instalando como el factor modernizador mediante las nuevas modalidades del desarrollo, “desarrollo endógeno”, “desarrollo local”, “ecodesarrollo”, “desarrollo humano”, “desarrollo sustentable”, entre otros, Almirón (2009:69),  sin una clara conceptualización del término “desarrollo”, en conjunto con el alto grado de institucionalidad que irá tomando a lo largo del tiempo. Esto genera las bases para una concepción de dicha actividad, a priori, positiva para los contextos tercermundistas menos favorecidos, en relación a los del primer mundo.

Cabe aquí señalar que estas nuevas modalidades de desarrollo irán acompañadas de nuevas dimensiones que antes no eran tenidas en cuenta como las de la social, la cultural y la política institucional; las cuales si bien dan cuenta de una nueva perspectiva, se encuentran aminorizadas por la escaza claridad del término desarrollo que es en definitiva la que las definirá ante los análisis o proyectos que se lleven a cabo.

Con todo esto intento expresar que el turismo desde el marco de los países “desarrollados” como actividad para un “progreso” económico se encuentra en coherencia con dichos contextos, no así con los países considerados como “subdesarrollados”, ya que las recetas económicas propuestas por los primeros no contemplan los contextos propios de estos últimos.

Un turismo que cumpla un rol productivo para el territorio, (entendido este en su mayor complejidad), de los países del tercer mundo, debiera ser un turismo que escape a las condiciones y manejos de los organismos internacionales, siendo este llevado a cabo por la sociedad misma, por las autoridades representativas mismas del lugar y en cuanto a los lazos con el extranjero debieran darse mediante el marketing, que muy bien puede y sabe llevar a cabo el gobierno, mediante los medios de comunicación como lo es, por ejemplo, internet. Todo esto pensando en que los intereses reales sean el desarrollo local, el bienestar social general y no tan solo un discurso para el bienestar social de un pequeño grupo como se viene sucediendo históricamente.

Referencias Bibliográficas:

v  ALMIRON Analía; Bertoncello, Rodolfo; Kuper Diego y Ramírez Lucas (2009). “El turismo como impulsor del desarrollo en Argentina. Una revisión de los estudios sobre la temática”. Aportes y Transferencias. Tiempo Libre, Turismo y Recreación, Vol. 12, núm, 1, pp. 57-86. Mar del Plata: Centro Estudios Turísticos, Univ. Nac. Mar del Plata, 2009. ISSN 0329-2045.

v  BRITTON, S. (1982) “The political economy of tourism in the third world”. En: Annals of Tourism Research. Vol 9. pp. 351-389. USA

v  LANFANT, Marie (1980) “Introducción. El turismo en el proceso de internacionalización”. En Revista Internacional de Ciencias Sociales, Vol. XXXII, Nº1. UNESCO, París.

v  RUBIO GIL, Angeles (2003). Capítulo X: Turismo, sociedad y desarrollo. En: RUBIO GIL, A. (Coord.) 2003. Sociología del Turismo. Barcelona. Ariel Turismo, p.267-292.

v  ESPINOSA-CORIA, Horacio (2013) El origen del proyecto turístico Cancún, México: Una valoración de sus objetivos iniciales a 42 años de su nacimiento. vol.11, n.1, pp.154-167. ISSN 2007-8900.

v  ESTEVA, Gustavo (2000): Desarrollo. En: Andreu VIOLA (Comp.) Antropología del Desarrollo.Teorías y estudios etnográficos en América Latina. Editora Paidós, Barcelona, p.67-101.

v  NISBET, Robert (1981): Introducción. En: Historia de la idea de progreso. GEDISA, Barcelona, Segunda Parte, p.243-253.

v  ROFMAN; Alejandro. (2006) El enfoque del desarrollo local: conflictos y limitaciones. En: Villar – Rofman (Comp). Desarrollo Local. Una revisión crítica del debate. Editorial Espacio. Buenos Aires, p.38-58.

v  VIOLA, Andreu (2000): La crisis del desarrollismo y el surgimiento de la antropología del desarrollo. En: Andreu VIOLA (Comp.) Antropología del Desarrollo. Teorías y estudios etnográficos en América Latina, Editora Paidós, Barcelona, p. 9-64.

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